El epicentro de la transformación de la banca minorista será la convergencia de los servicios financieros y la telefonía inalámbrica, necesitada de contenido, que genere un retorno sobre su inversión en infraestructura. El contenido financiero es el que mejor se adapta al producto: el espacio de la pantalla permite verificar estados de cuenta, hacer pagos, mover dinero entre cuentas y realizar cualquier transacción bancaria de rutina.
Esta tendencia, que se inició en Europa, se está haciendo global. Si los bancos de Internet aún constituyen un salto demasiado grande para los usuarios, las finanzas inalámbricas son, en cambio, una extensión directa y natural de la forma en que el consumidor promedio se ocupa hoy de sus operaciones bancarias.
El emprendimiento español Movilpago es, en muchos aspectos, el prototipo del trabajo conjunto entre telefónicas y bancos.