La negociación es un proceso largo y dificultoso, que puede causar mucha tensión entre las partes, aun cuando ya hayan trabajado juntos bajo otras formas, como una licencia.
Crecer a partir de una asociación en la que cada una de las partes ponga lo mejor de sus capacidades, tecnología y know how es el ideal de las empresas que forman joint ventures. Pero la realidad muestra que, en la práctica, la relación no es sencilla. Sobre todo si se trata de grandes corporaciones multinacionales que arman joint ventures (JV) con firmas más pequeñas de naciones con economías en desarrollo. Es cierto que las dificultades son muchas, pero los potenciales beneficios también.