Paul J. Zak, profesor de Claremont Graduate University, es el doctor Amor. Especialista en neuroeconomía, un campo que combina la economía con la biología, la neurociencia y la psicología, Zak investiga la relación que existe entre la oxitocina (la hormona del “amor”) y el comportamiento humano.
Para nutrir su propia investigación sobre medios sociales, Adam Penenberg, autor del artículo, se presta a curiosos experimentos relacionados con el mundo online que lo llevan a descubrir, entre otras cosas, que el intercambio de mensajes en Twitter o un juego interactivo pueden estimular la producción de oxitocina y volverlo más generoso o amoroso.
La pregunta que queda abierta es qué importancia reviste esto para las compañías. O, planteado de otro modo, ¿qué sucederá cuando las empresas empiecen a usar la oxitocina para despertar la empatía de los consumidores?