Producto de la confluencia de la crisis económica, crecientes preocupaciones ambientales y la maduración de la Web social, comienza a surgir una nueva generación de empresas que permiten compartir autos, ropa, sofás, casas, herramientas, comidas, e incluso habilidades. En total, ya representa un mercado superior a los US$ 110.000 millones.
El concepto central del consumo compartido es simple: tener acceso a bienes y habilidades es más importante que poseerlos. Los beneficios son indiscutibles: costos más bajos, menos desperdicio, y la creación de comunidades globales con valores de buena vecindad.
Los investigadores de Gartner Group estiman que, en 2013, el mercado de préstamos financieros entre pares será de US$ 5.000 millones. Frost & Sullivan pronostica que, para 2016, los ingresos del negocio de autos compartidos llegarán a US$ 3.300 millones, sólo en América del Norte.