Abandone la trinchera, aliste sus armas y prepare a la tropa: su empresa está librando una de las guerras más cruentas de la historia. Como los verdaderos guerreros, que marchan al combate guiados por un conjunto de creencias, las compañías tienen la obligación de elaborar su propia doctrina. A partir de ella definirán la victoria, establecerán la forma en la que habrán de competir, e integrarán los fines y los medios. Para triunfar en el escenario bélico de los negocios, un buen plan es el que garantiza la mejor información, la posibilidad de analizarla cuidadosamente para realizar elecciones sólidas y, finalmente, convertir las opciones estratégicas en acción decisiva.
El siguiente artículo demuestra que las empresas tienen mucho que aprender de la guerra: vencerán al adversario si advierten la importancia de practicar la pelea antes de pisar el campo de batalla. Además de estimular el trabajo en equipo, descubrirán el privilegio de competir con valentía.