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Felicidad, divino tesoro

BY: Francisca Pouiller

Source: WOBI Content Team

Ser feliz es posible, según diversos expertos, pero requiere algunos ajustes en la conciencia y la actitud, Afirma el profesor Tal Ben-Shahar, que la felicidad es un estado mental, y no está supeditada a una cuenta bancaria. El futurólogo Patrick Dixon cree que la sociedad de consumo nos confunde, y que lo más importante es conocerse a sí mismo. La autora Gretchen Rubin dice que hay que plantearse una misión que insufle energía a nuestra vida. Todos concuerdan en que hay técnicas que nos permiten ser más felices.


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Alcanzar el estado de bienestar es posible, pero requiere algunos ajustes en la conciencia y la actitud, dice el profesor Tal Ben-Shahar.

Tal Ben-Shahar habla bajo y pausado. Se toma tiempo para pensar cada respuesta. Su trato es amable, ceremonioso. “Desde Confucio y Aristóteles, las personas siempre han buscado la felicidad”, dice el autor de los best-sellers Being Happy y Happier. Profesor en el Centro Interdisciplinario de Herzliya, en Israel, en donde da clases sobre felicidad, Ben-Shahar es célebre por dictar el curso más concurrido de Harvard en psicología positiva.

“Happynomics es la economía de la felicidad. Esta nos permite medir el bienestar no sólo en el nivel individual, sino también en comunidades y países.” -Patrick Dixon, futurólogo y consultor en management.

La pregunta es inevitable:
—Profesor, ¿cuál es la fórmula de la felicidad?

Conocerse a sí mismo
Algo parece seguro, según las investigaciones del campo: no es el éxito lo que lleva a la felicidad, sino a la inversa. Abordar la vida desde la perspectiva del bienestar y la alegría, y plantearse preguntas positivas en lugar de partir de interrogantes negativos, son actitudes de una persona feliz.
Todos quieren saber cómo se alcanza. Un grupo de investigadores del Institute for the Future siguió durante dos años a 150 recién graduados para evaluar su nivel de felicidad. Lo que descubrieron fue que aquellos que habían sido exitosos no se sentían mejor por tener dinero o fama, sino que, en realidad, se sentían un poco peor. “Cuando el deseo por los bienes materiales nos domina, somos incapaces de participar en actividades que podrían incrementar nuestra felicidad”, concluye el informe.
“La felicidad está supeditada a un estado mental y no al de una cuenta bancaria”, remarca Ben-Shahar. Uno puede tener una gran fortuna y aun así no ser feliz. “Concéntrese en tener pensamientos positivos que llenen de energía su vida”, recomienda.

“No hay un camino hacia la felicidad. La felicidad es el camino. Hacer cosas con el propósitode alcanzar la felicidad nunca dará frutos, a menos que las acciones mismas provean contento. Es una idea que se remonta a Aristóteles, pero por alguna razón, nos cuesta entenderla.” -ANDY SMITH, autor de The Dragonfly Effect: Quick, Effective, and Powerful Ways To Use Social Media to Drive Social Change.

Según el futurólogo y consultor en management Patrick Dixon, una vez que uno superó cierta escala de ingresos, cuando ya no está preocupado por el bienestar de su familia y posee un buen nivel de vida, no hay relación de proporcionalidad directa entre ganar más dinero y ser más feliz. “La sociedad de consumo nos confunde, se ha erigido en el modelo global de felicidad. Pero las cosas más importantes no son las que tienen que ver con el dinero, sino con uno; conocerse a sí mismo, encontrar un propósito en la vida y marcar una diferencia cada día.”
Gretchen Rubin, autora del libro y blog The Happiness Project, cree que existen alrededor de 15 definiciones académicas diferentes sobre la felicidad. “Cada uno tiene su propia visión de lo que es y de cómo se consigue. Personalmente, decidí enfocarme en la idea de cómo ser más feliz. Entiendo lo que es serlo, y prefiero no complicarme con su significado teórico. Al final, uno puede distraerse de lo que realmente es.”
Pero ¿qué es?

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