El destino de Stan Gale, un simple constructor de parques de oficinas en Estados Unidos, empezó a cambiar en 2001, cuando el gobierno coreano le ofreció conseguirle US$ 35.000 millones para construir, antes de 2015, Nueva Songdo, una ciudad del futuro del tamaño del centro de Boston, en una lodosa isla artificial en el mar Amarillo.
Por tratarse de una ciudad inteligente, a Gale le resultó difícil encontrar el socio tecnológico adecuado. Después de descartar a LG y a Microsoft, optó por Cisco, que tendrá que cablear cada centímetro cuadrado de la urbe. Pero todo no quedó ahí. Gale, en sociedad con Cisco y otras empresas, decidió entrar en el negocio de las ciudades instantáneas. El año pasado, en un evento de Cisco, dejó estupefactos a todos al anunciar planes para una veintena de posibles nuevas ciudades en China y la India, con Nueva Songdo como modelo.